Se suicidó el actor Osvaldo Guidi

17/10/2011 | 18:58

El actor Osvaldo Guidi se ahorcó en su escuela de teatro ubicada en Riobamba al 300, donde también vivía, según informó Crónica TV.

Guidi tenía 47 años y es recordado por sus actuaciones en populares telenovelas como “Celeste”, donde ganó el premio Martin Fierro de Aptra como mejor actor de reparto en 1993 por caracterizar un enfermo terminal de SIDA; “Antonella”, “Casi todo casi nada”, “Más allá del horizonte”, “Con alma de tango”, “Muñeca Brava”, en el rol del recordado Bernardo el mayordomo; “Primicias”, “La bonita página”, “De carne somos”, “Chiquilina mía”, “Zona de riesgo”, “Poliládron”, “Amor latino”, “Infieles”, “Resistiré”, “Costumbres argentinas”, “La niñera”, “Amor mío”, y un largo etcétera.

“La docencia es lo que más me apasiona y sé que es lo que mejor hago. Hasta ahora se me cumplieron todos mis sueños y lo único que me faltaría es tener una productora que le dé laburo a mucha gente. Por ahora quiero que mi casa sea un espacio creativo y en lo profesional seleccionar los papeles y contar otras cosas”, había dicho el actor en una entrevista a la revista Semanario.

“Nunca pretendí formar actores, ni siquiera ayudar a transformar y sanar la vida de otros. Yo de chico quería ser actor, Superman, San Francisco de Asís y trapecista. Torturaba a mis amiguitos con mi tinglado de títeres o mis guiones de obras o mis películas en papel manteca y tinta china. La hora de la siesta era todo un ritual ante el espejo donde iban apareciendo miles de personajes, algunos muy producidos, ya que mi papá era sastre y me hacia trajes maravillosos, otros los inventaba con cualquier elemento. Yo quería volar, actuar, sufrir la vida de los otros y salir como Alfredo actor en Radiolandia (una mezcla de profundidad y vanidad). He sido siempre un buscador, una persona que trabaja de actor no es actor, se siente artista pero antes persona, no sale a la calle a esperar el flash ni el autógrafo, todo lo contrario me mezclo entre la gente, copio, charlo, me abrazo, río, lloro… busqué hasta mi propia religión, mis ideologías, mis técnicas complementarias, mi alimentación sana, mi modo de vida, mis experiencias negativas fueron grandes aprendizajes. Como Alicia en el país de las maravillas soy lo que soy y tanto más. Eso he pretendido con mi propia escuela, estar absolutamente vivo, despierto, donde el otro es más importante que yo porque él va a dármelo todo y yo también. Ser y parecer, nunca trabajar para el publico. Y ahora hay que cachetear a diario nuestra vanidad, nuestro egocentrismo, el querer actuar para que te quieran y vivir el mágico orgasmo de la emoción. Romperse en mil pedazos para componerse y ser siempre distinto, decía en su sitio web el actor.