Polémica con Martina Stoessel, la protagonista de “Violetta”

05/04/2014 | 17:27

Foto: Dolores Gortari

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Martina Stoessel comenzó esta semana a grabar lo que será la tercera temporada de “Violetta”, el éxito de Disney, y ya surgió la primera polémica.

Pero lejos de tratarse de alguna pelea entre actores o con la producción, se trata de un grupo de padres que acusan a la joven de no saludar a sus hijos en una de las locaciones.

Según publicaron en un grupo de Facebook, la producción alquiló para grabar algunas escenas un sector de la Clínica Fleni en Escobar. Enterados, muchos de los chicos internados en ese lugar concurrieron a ver a su ídola, pero, de acuerdo a lo publicado, se vieron defraudados cuando se fue sin saludarlos.

El texto completo del reclamo, publicado ayer:

Cuando no todo lo que brilla es oro y los corazones son de piedra.

Martina Stoessel, más conocida como Violetta, hija de un famoso productor de televisión, que hoy se convirtió en una figura emblemática de Disney para Argentina, durante el día de ayer demostró que a los hijos, además de darles la oportunidad de acceder a la fama y llenarlos de “cosas” hay que enseñarles valores.

Valores que esta señorita, a la que hoy muchos chicos y adolescentes siguen en su novela, en sus presentaciones teatrales, películas, revistas, comprando todo la mercadería con su marca, contribuyendo a llenar sus bolsillos, demostró no tener, ya que es una maleducada y una insensible.

Su producción alquiló un sector de Fleni de Escobar para realizar escenas de su novela durante el día de ayer y el de hoy.

Al conocer la noticia, muchos nenes de internación, en sus sillas de ruedas, con sus bastones y otros chicos que asistían a su terapia ambulatoria, la esperaron al menos dos horas para que los saludara.

Nunca lo hizo, ni siquiera de lejos en el pasillo, de hecho mandó a actores secundarios para que distrajeran a los chicos y ella aprovechó para escaparse por otro lado.

Solamente quienes podían desplazarse rápidamente, la persiguieron y obtuvieron sólo un frío autógrafo.

Adujo que tenía fiebre, pero eso no la exime de la obligación que tenía por una cuestión, inclusive de sensibilidad, de saludar, aunque fuera en forma grupal y de lejos, a todos esos chicos que con mucha ilusión la esperaron por horas.

Los comentarios a la nota, además, la acusan de “creída”, “sin talento” y “agrandada”, entre otros epítetos irreproducibles. ¿No será mucho?